HISTORIA DE UN SOFÁ: MI SOFÁ

by - mayo 22, 2017





La elección de tu primer sofá es algo que a mi parecer lleva su tiempo, mucho tiempo. Necesitamos calma, conocernos, cómo son y sobretodo cómo serán nuestros hábitos, nuestro estilo de vida. En mi caso, elegí junto a mi marido no sólo un sofá que nos gustase estéticamente y en donde el momento y las tendencias de la época también te marcan sin tú pretenderlo o saberlo si quiera, sino que hablase de nosotros y estuviese preparado para nuestros planes de futuro: los hijos.


Ambos somos unos forofos de las rayas y además en ese momento, los tonos terrosos, arena, beige, rojizos, ocupaban nuestras aspiraciones. Y este fue el resultado.

 

 

La estructura era algo que más o menos tuvimos claro desde un principio; necesitábamos un sofá de tres plazas amplio, ya que nos encanta recibir amigos en casa y por qué no decirlo, las siestas en "tó lo largo". Además de esto las líneas curvas y el contorneado en las patas eran una decisión casi tomada.

Lo más difícil fue sin duda la elección de la tela, que vale que queríamos raya sí o sí, pero qué ancho, qué distribución de los tonos, qué composición de la tela. Al final llegamos a la conclusión de que una raya ancha nos cansaría menos, que sería más elegante y que nos encantaba. los tonos; un rojo terroso y beige.

El siguiente factor estaba en qué tipo de tela, su composición; aquí sin duda es fundamental dar con un buen profesional que sepa cómo adaptar el producto a tu estilo de vida y necesidades. Necesitamos a alguien que no solo te asesore estéticamente sino en el tipo de material que te llevas y para qué. No es lo mismo una tela para un sofá de un salón de mírame y no me toques coloquialmente hablando, que para una casa en donde las batallas campales del vaso de leche derramado, la papilla de un niño, un pis accidental o saltos furtivos sin que papá y mamá se enteren son el pan nuestro de cada día.
 
Nosotros sabíamos que éramos los segundos así que la durabilidad y resistencia primaban ante todo. Aunque también es cierto y esto apréndetelo bien,  que la belleza no está reñida con la práctica o la eficacia. No lo está.
 
 

Una chenilla. que sí que ya no se lleva, que hoy por hoy es muy raro verlo, ya casi ni te la ofrecen, pero ya se sabe que las modas son pasajeras y el momento es el momento y hay que vivirlo y nosotros tuvimos nuestro momento chenilla.
Tras ocho años largos nuestras rayas de chenilla pedían un cambio; las subidas y bajadas de las niñas, zapatos despistados en el sofá, algún vomito infantil que a todos se nos han despistado alguna vez y algún que otro gafe sofacil, con lo que escuchamos la llamada de auxilio del cambio.

Lo primero que hay que pensar cuando tu sofá necesita un lavado de cara es si realmente es eso lo que necesita o en realidad a llegado el momento de la despedida y traer a un nuevo miembro a casa.

La estructura del sofá es el que te dará la clave, si es bueno y sigue en perfectas condiciones busca el número de un buen tapicero, sino, bye bye. Un truco; levanta el sofá por un lado y si ves que su estructura no flaquea, si se mantiene firme la parte baja, es un luchador y solo requiere un lavado de cara.

Para mi suerte yo sólo tuve que conseguir un buen tapicero y éste me vino recomendado por una amiga que ya había trabajado con él haciéndole dos estupendos sofás desde cero. Con pruebas palpables y un presupuesto convincente llegó el momento de ponerse manos a la obra y empezar otro tipo de búsqueda. TELAS

Esta vez no sólo era cuestión de buscar una tela, sino que quería y necesitaba algo más y con pequeños detalles sabía que podía llegar a algo realmente bueno para mí. Un nuevo flechazo.

Lo mejor de este cambio es la experiencia que una adquiere cuando ese objeto está muy vivido; lo conoces, sabes cuales son sus flaquezas y virtudes y por lo tanto puedes encomendar unas y resaltar las otras.

Capitoné en el respaldo. No sé si es cosa de que me hago mayor o que creo que los clásicos es cierto que son eternos, pero el capitoné tenia que llegar a mi vida ya. Las múltiples, intensas y constantes protestas del miembro de la familia que le toca sentarse justo en medio, ahí, en la frontera entre cojines desembocó en cambiar a un solo cojín grande. Fácil solución ¿verdad?. Sigamos.

 

La tela. OMG! otra vez nos encontramos en este punto; pero no, no me tembló la voz cuando dije firmemente que estoy enamorada del terciopelo, que ya me lo puedo permitir, que mis pequeñas indias ya conocen los límites de su territorio y el de mi paciencia.

Pero el amor es ciego y en este caso hay que tener cuidado. Por suerte, los avances en cuestión de textiles son una de las siete maravillas y mi sofá simula terciopelo pero con un pelito mucho más corto y lavable. Si señora ¡ lavable!. No hay más que hablar.



Y entre tanto clasicismo, enamoramientos y vida infinita hay que dejar hueco a la tendencia y a la juventud que aún radica y vive intensamente en una misma. Necesitaba tachuelas.

 

Pero dónde, porque no quiero ni un campo sembrado de estas ni una que tenga que buscar para ser admirada. Así que los bajos del sofá me parecieron la opción más acertada; me parece una manera de ensalzar, de poner peana a mi obra ( y la del tapicero claro,  jeje).

Y todo esto deriva en este resultado. mi sofá. ¿ qué os parece?.

 
 
 
Marta Besada

 

 

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6 comentarios

  1. Bueno bueno vaya cambio !!! Parece otro sofá me rechifla el cambio
    Animo con la mudanza Marta ! Bss

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  2. Muchas gracias Macamen!! La verdad que parece otro. Me he quedado encantada del cambio😊

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. ¡¡Marta ha quedado ideal!! me encanta que nos cuentes con detalles tus proceso de decisión.
    Ansiando estoy de conocerte y charlas por fin de cosas así, jeje.
    Yo he estado inmersa en elegir el tono con el que transformaré mi mesa de comedor y las sillas. Espero haber acertado...
    Un beso

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  5. Muchas gracias Begoña!! Yo si me pongo no dejo de hablar de estas cosas jeje...hay que reunirse!! Un besito

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  6. Muchas gracias Begoña!! Yo si me pongo no dejo de hablar de estas cosas jeje...hay que reunirse!! Un besito

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