CAFES BERNAL

by - junio 21, 2017




<<Calentaba brasa la posguerra, el café no era café sino malta o achicoria y Francisco Bernal veía la luz en un pequeño pueblo de Cartagena..>> Desde 1974

No hace mucho quedamos como tantas veces unas cuantas amigas para desayunar y hablar de mil y una cosas; sin embargo esta vez y por suerte, no conocía el sitio y tenía una gran curiosidad, ya que  una de mis amigas me dijo que me iba a encantar. Me conoce bien.



 Tanto es así que unos días más tarde volví con cámara en mano y aquí os lo traigo, para que si teneis la suerte de vivir en Cartagena o vais a pasar por ahí, no dejeis de acercaros a CAFÉS BERNAL y sumergiros en el mundo del café y tés de otra manera.



Es un lugar para descubrir, observar, volverte fisgón y preguntar; sí  preguntar, porque su carta con gran variedad de cafés, de tés y de chocolates hacen muy difícil poder elegir sin titubear o seguramente poner caras. Pero no os preocupéis porque con un par de preguntas sabrán asesoraros y encontrar el café o té que mejor vaya con vosotros. No defrauda.

Seleccionan los mejore cafés desde Colombia hasta Papúa Nueva Guinea, pasando por los volcanes de Centroamérica, las montañas etíopes o la tierra quemada de Kenia.  El amor por el café se hace más que notable y por ello van más allá ofreciendo formación, además de pertenecer al mundo Barista.

Me encanta la palabra tostadero, y en esta ocasión creo que es la que mejor sienta a cafés Bernal. TOSTADERO.

Su decoración es muy divertida y muy mimada en los detalles, por lo que desde tu primera visita no dejas de buscar esas pequeñas curiosidades que seguro que te quitarán más de una sonrisa, ya que no dejan de sorprenderte.






Un espacio siempre relacionado sobretodo con el café, dándole una nueva vuelta a los objetos, aportándoles un valor inmortal y haciéndolos protagonistas absolutos del espacio. Que respira de lo vintage y sabe reutilizar los materiales volviéndolos deseables y protagonistas.


Cafeteras que hacen de lámparas, ofreciéndonos un cielo estrellado; cafeteras industriales que bien nos valen de mesas para tertuliar y degustar un buen café entorno a ella; molinillos de la abuela, arpillera de saco, sillas reutilizadas y un laboratorio con olor a café en donde nos enseñan que estamos bebiendo más allá de una necesidad saciada; que el café también se entiende, se elabora con mimo, se degusta, se crea, se disfruta.










Incluso han conseguido crear su propio sello, su café con descripción propia y de autor. Macondo


<<Maridaje de varios orígenes que en taza tiene notas a chocolate y fruto seco.
Cuerpo cremoso, acidez brillante y sabor muy persistente, infinito en boca.
Toda una experiencia al paladar.>>



Tras una cristalera podemos intuir algo diferente pero que forma parte del café y este es un pequeño laboratorio con todo lo necesario para enseñar y crear amor por esta bebida. Porque viéndolo en conjunto nos damos cuenta que nada sobra ni falta, que es un todo elaborado entre tantos objetos y detalles hablando un mismo lenguaje. No lo dudéis y descubrir, observar y volveos fisgones en cafés Bernal.

C/ Carmen Conde 23, Cartagena. Murcia.                    
 Marta Besada

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2 comentarios

  1. Me ha encantado.
    Transmite la paz de cuando tomas un café en calma y el propio olor a café...

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  2. Completamente. Es todo un descubrimiento 😉

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