POS NADA Y PRE TODO

by - julio 04, 2017



Al principio la palabra CAMBIO puede dar vértigo, dolor de estómago, incluso náuseas o pequeños ataques de pánico. ¿Pero qué nos aporta en realidad ese cambio?

Todo cambio aunque en un principio se nos antoje malo o sea irremediablemente bajar un peldaño en nuestra vida; siempre es un retorno, una oportunidad o un maravilloso volver a empezar.

Esta vez, me apetecía reflexionar en vez de contar, pensar desde la ensoñación en vez de analizar o fascinarme con imágenes preconcebidas.

Con esta ultima mudanza, todavía muy reciente en mi espalda, nervios, toma de decisiones y cosas mil; llevo tan solo tres. tres mudanzas, tres casas, tres momentos oh my god!, tres necesito cole, tres y qué casa, tres de todo y nada. Para unos serán demasiadas teniendo en cuenta que paso brevemente la treintena y para otros serán simplemente unas cuantas páginas más de anécdotas que podré contar. Para mí, es el comienzo de muchas otras de las que tan sólo en un futuro muy lejano podré citar el numero exacto y contar cada una de las historias e historietas poco a poco adornadas y abultadas por el gracioso paso del tiempo.



Así que aquí,  desde mi balcón sentada en una silla de mimbre encontrada en el rincón de una pequeña tienda,pienso en mi nueva Home Sweet Home y en lo que me dará y yo le daré a ella. Para mí las casas son un espacio vivo que hay que querer, al que hay que saber aportar para sentir la impagable sensación del hogar; mi hogar.

cada vez que se vislumbra el momento de una nueva Home sweet home, confieso que no duermo pensando, imaginando y ¡hasta colocando mis muebles en lugares soñados!, en espacios y casas que sé que tal vez no llegarán, pero que más da, porque en esos momentos yo soy el arquitecto de mi propio hogar.

para mí las casas son un elemento vivo que puede darnos o quitarnos felicidad, elementos que necesitan ser mimados, que tienen su proceso de crecimiento y sobretodo necesitan ser escuchados. Cada vez que se acerca el momento de buscar otra home sweet home, busco y busco y busco y no paro de ver fotos y de imaginarme en ellas, de cómo sería y entonces necesito encontrar algún detalle que me obsesione y que me diga que es esa. Cada uno con sus manías.



Me encanta el momento de llegar a esa casa que  llamaré mi casa, mi home sweet home cuando está vacía, cuando tiene eco y huele a oportunidad. me gusta medir, vislumbrar lo que será y cómo la viviremos.

Supongo que el momento de más tensión o estrés es la llegada de toda tu vida metida en cajas y envoltorio de burbujas bien encajado en el tetris del camión que observas con cierta ansiedad cuando lo ves llegar a la que será tu calle. El tiempo lento, los muebles que llegan poco a poco entre sudor y quejas de espaldas demandantes, van ocupando su lugar de honor, su sitio en nuestro hogar y nuestras vidas. La arquitectura empieza a dialogar con tus muebles, con tu vida al fin y al cabo, ya que en todos esos objetos hay una historia, muchas dudas, tiempos de ahorro e ilusión y se produce la magia; siempre siento que la casa nos estaba esperando, que todo encaja y todo va a ir bien. Cada hueco de la casa se va cubriendo de nosotros.



Los últimos detalles son mi máxima diversión, pequeños toques de distinción que le ponen nombre y dan carácter a una casa. Los cuadros de todos los países en los que hemos estado, los espejos que nos saludan cada vez que pasamos por aquí y por allí, las fotos que nos hacen sentirnos en casa y el olor. Tan importante el olor de una casa; no me digáis que cuando entráis por primera vez en una casa no es realmente importante ese primer golpe de sensaciones. Los olores. Soy una fanática de las velas y las fragancias; todo en su medida por supuesto, ya que un uso excesivo o mala combinación pueden provocar una situación de lo más incómoda y desagradable.
Adoro el olor a fresco, a hierba recién cortada, y eso es lo que intento plasmar en mi home sweet home.


Ya veis que los cambios también pueden ser apasionantes, que siempre nos dan la oportunidad de empezar un nuevo capítulo de nuestra vida tal y como queramos que sea. Reconozco que me encantan las mudanzas, que me llenan de ideas, de ganas, de inspiración que no hacen otra cosa que darme esa adrenalina que nos lleva a  la felicidad. Me gustan las casas, los espacios vacíos en los que dibujar una nueva vida, llenarlos de amor, por qué no, vivirlos, disfrutarlos con intensidad y así poder despedirlos cuando llega el momento con la  satisfacción de haberlo hecho bien.

Lo mejor, es que nunca se acaba, al mismo tiempo que tus circunstancias cambian, tus gustos o tu forma de vida, tu casa va cambiando contigo y eso es fundamental, ya que forma parte de ti. El nacimiento de un nuevo miembro, la necesidad de un espacio más de trabajo, el volverse cocinitas y llenar de ilusiones una cocina...la vida da muchas vueltas al igual que nuestra casa y eso no me digáis que no es motivo suficiente de felicidad el poder avanzar con ella; llegar abrir la puerta y que el olor de tu hogar te dibuje una sonrisa al tiempo que te sientas en tu sofá o butaca favorita viendo que lo que te rodea habla de ti, forma parte de ti misma. Has conseguido tu home sweet home. y a vivir.

Marta Besada

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