DE CUANDO SE ME DA POR REFLEXIONAR

by - noviembre 21, 2017




Siempre he sido de leer historias bonitas; bueno y quién no. Pero siempre me ha gustado tener un libro entre las manos y una historia que moldear en mi cabeza. Me gusta escribir, no recuerdo desde cuando; que eso no quiere decir que lo haga bien, porque soy consciente de que escribo tal y como me lo da mi cabeza a modo de café entre divas divinas que sueltan tanto frases filosóficas del día, como improperios más bien poco divinos. Pero me gusta, me motiva y me raya. Me encanta.

Me gusta darle vueltas a todo, buscarle tres pies al gato y convertir en actores y actrices de telenovela a todo el que se cruza conmigo. Sí, de telenovela, porque no me digáis que no hay actor más intenso que el del culebrón.  Y con esa intensidad es con la que vivo yo en mi cabeza,  con la que se me da a veces por escribirlo y soltarlo todo, con la que pido y suplico deseos, y con la misma con la que trabajo aunque me salga del revés y tenga que bajar revoluciones.
Siempre me ha gustado lo usado, y entendedme bien porque no hay mujer más feliz que yo estrenando algo, pero adoro el objeto usado, sobado y estresado. Un espejo que está desgastado de reflejar, una cómoda coja y sobretodo un tesoro de familia. Que yo soy de esas pesadas que viven detrás de su madre dejándole claro que es la única y legítima heredera de ese par de libros con tapas de piel o una cámara antigua que ya no funciona pero lleva todavía nombre y apellidos.
Pero a veces los sueños, como las locuras se cumplen y suceden. Y ya te puedes ir  muriendo de la envidia, porque a mí me ha pasado, qué le vamos a hacer. Tengo mi objeto deseado y anhelado con solera, historias, broncas, idas y venidas. Es mío, bueno nuestro, que es lo que tiene estar casado, que al final hay que compartirlo todo.

Tengo una mecedora. Y a la que se le ocurra pensar estas hecha una vieja, donde metes una mecedora en tu vida o cual va a ser el tuneo esta vez…NO. Tengo un pedacito de historia que forma parte de la vida de mi marido desde que tiene uso de razón, y eso chicas, mola mogollón. Lo que voy a deciros que nunca creí que lo fuese a decir tan en serio, es que esta joya no admite tuneos, ni chalk paint ni lavados de cara, porque es un deseo cumplido lo mires por donde lo mires y solo pienso en ponerle nuestros “ no te subas ahí que la estropeas”, ”ala pues otra mudanza más”, “que no que ahí no pega” o “ahora me toca a mi sentarme” por muchos años y más.
Porque no hay mayor ilusión que lo vivido generación tras generación y formar parte de ello. Así que chicas, yo ya puedo borrar una cosa de mi lista y seguir contando historias de mecedoras. Ya sólo me quedan 8.576 deseos más. Esto marcha!
A esta estupenda mecedora le hace falta una pequeña tirita aquí y allí, pero me pongo manos a la obra y muy pronto veréis el resultado. Lo prometo.

Marta Besada

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3 comentarios

  1. ¡Me encanta tu nueva adquisión! Además me parece una buena decisión lo de no tocarla...Que la disfrutes

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  2. La mecedora está perfecta como está haces bien en no cambiarla porque le quitarías su carácter

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  3. Gracias! Me alegra que os guste😘

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