HELLO DECO, HELLO LIFE: ANTOJADA POR VOCACIÓN

by - noviembre 14, 2017






Dicen que la felicidad está en las pequeñas cosas o en el cúmulo de esas acciones “sin importancia”.  Para mí, la decoración es un pedacito de esa felicidad, ya que esta no solo es poner muebles en un espacio según lo estipulado por unas normas básicas. Decorar es habitar, es soñar, imaginar, crear, ilusionarse, buscar, vivir, compartir.…


Implicarse en una buena decoración es implicarse en uno mismo, es querer conocerse y dar un poco de ti a todo aquel que llega a tu espacio, a tu hogar. Todos tenemos un yo creativo que en mayor o menor medida nace y crece en nosotros, solo hay que llamarlo y dejarlo opinar. En serio, dale una oportunidad y te sorprenderás.

Ese pedacito de felicidad es llegar a casa y sonreír con lo que ves, es sentarte en ese sofá que por fin has conseguido,  llevar el orden al armario que has pintado con tus propias manos, un paragüero con historia en la entrada, las sillas de la abuela en el comedor, una lámpara encontrada en un rastro que hace única una mesita auxiliar, una mesa en la que has compartido comidas, cenas, tertulias infinitas con los que más quieres.

La decoración es un lenguaje, una manera de vivir y una búsqueda constante que cambia al ritmo que lo hacemos nosotros mismos. Aunque no lo creas, ésta forma parte de ti y de ese pedacito de felicidad que tanto nos afanamos en buscar.

No es cuestión de buscarlo sino de vivirlo. Decorar no es llenar espacios, sino habitarlos y vivirlos de una manera felizmente recíproca.

Begoña, compi del grupo de mujeres Netisimmas y con un blog de pura inspiración vital, Antojada por vocación; ha creado un magnífico manifiesto deco en donde nos cuenta cómo vive la decoración y qué espacio llena este en su vida. Espero que os encante tanto como a mí. Gracias Begoña!
 

EL MANIFIESTO DECO DE ANTOJADA POR VOCACIÓN


Entiendo la decoración del hogar como la oportunidad que todos tenemos de crear un mundo a nuestra medida, y a la de nuestra familia.

El universo exterior ya es el que es,  y la mayoría de las veces no tenemos más remedio que adaptarnos a el (aunque también haya que luchar para modificarlo), aceptar las reglas del juego que nos vienen dadas y enseñar a nuestros hijos a seguirlas para que sobrevivan y sean felices.

Por eso, creo que cuando por fin te independizas y vas a montar tu casa, un lienzo en blanco se presenta ante tus ojos y solo cada uno es responsable de lo que pinte en él. Es la ocasión, el momento de experimentar, sacar todo eso que eres y materializarlo en un espacio físico en el cual seuramente vivirás grandes momentos,  se asentarán tus rutinas y compartirás con los que más quieres.

Opino que somos lo que es nuestra casa, y lo de “mi casa, mis reglas”, además de un slogan publicitario, es una de las verdades más solidas que existen sobre la faz de la tierra.

Seguramente habréis observado que normalmente los hogares de las personas más ordenadas y con impulso suelen estar limpios y con las cosas en su sitio. Y que desgraciadamente, los de las personas inseguras y a las que les cuesta tomar decisiones suele acumularse en exceso y los objetos no suelen tener sintonía entre sí…

Como un hogar más,  con los años nuestra familia ha moldeado el suyo propio, y dictado su propio código deco, con el que se siente a gusto y vive su día a día.

Adelanto que más que tratarse de un manifiesto estético y de puras tendencias de decoración, es más una manera de relacionarse con los objetos y la búsqueda de la identidad…¿Os apetece conocerlo?


 1. La belleza de la vida se encuentra en las cosas sencillas.

Somos de apreciar más los momentos y las personas que las cosas. Sacamos todo el jugo de los paseos con nuestro perro, los desayunos juntos, las salidas en familia y las tardes de manta en invierno.


No necesitamos grandes lujos para ser felices y creo que eso se nota en nuestra casa. Tampoco tenemos demasiadas cosas, no acumulamos, hacemos limpiezas y donaciones habitualmente. En definitiva, cuidamos y mimamos nuestros espacio, que sobre todo es funcional y cómodo.



 2. Mejor recuperar que comprar.

La mayoría de nuestros muebles preferidos son piezas heredadas o recogidas de la calle que posteriormente he restaurado o les he cambiado el look. Es una manera de revalorizar el muebles y a la vez adaptarlos a nuestros gustos y necesidades.


Esto se ha convertido en uno de los grandes hobbies que tengo. Me siento muy bien durante el proceso de cambio, pero sobre todo con el resultado final. Satisfecha y orgullosa de mi trabajo porque soy capaz de crear mi propio tesoro.


Pero también lo está mi marido, que participa en el proceso creativo, escogiendo juntos los colores y acabados. Para mi es importantísimo que esté seguro de que después del cambio se va a sentir a gusto de tener esa pieza en casa.





 3. Los muebles y objetos deco son mucho más que simples cosas.

No se trata de sentir un sobre apego a los objetos que nos rodean, sino de escoger solo algunos con los que se desarrolla algo más sentimental. No recojo todo lo que me encuentro ni mucho menos, me lo pienso mucho.


Por ejemplo, me siento muy feliz porque la casita de madera colgante que me hizo mi abuelo ahora está en la habitación de Emma. Las cortinas de casa las hizo mi tía a medida con mucho amor. O la cómoda que ahora nos sirve de mueble de la tele era de la abuela de mi marido.



 4. Tenemos claro lo que somos y lo que nos gusta.

Afortunadamente coincidimos en gustos estéticos y sabemos muy bien cuales son.

Seguimos la misma línea en todas las habitaciones, no somos de estridencias ni de modas pasajeras, exceptuando por algún caprichillo.

Sobre todo nos sentimos cómodos en ambientes que envuelven, ni muy sobrecargados ni demasiado minimalistas.



5. Apostamos por la versatilidad, la comodidad y la calidez.

Hemos vivido en varias casas, por eso nuestros muebles suelen adaptase bien a diferentes espacios y a las modas.

Primamos los colores neutros con acabados rústicos y sufridos. Blanco, beige, tostado, gris, con toques verdes, malvas, y rosas. Piezas que no se estropeen fácilmente, que se puedan usar sin miedo a ensuciarse y romperse. Si no pasan este filtro, no nos parecen prácticas.

El toque de color se lo damos con los textiles, los cuadros y pequeños detalles de decoración.




6. Sin equilibrio todo se cae.

Evidentemente, cada casa tiene su estructura, su forma.

Cada vez que hemos llegado a una nueva nos hemos preocupado mucho en encontrar la mejor disposición. No solo la más útil o fácil, sino también con la que nos sintiéramos más a gusto y en armonía.


Reconozco que soy bastante sensible en este aspecto, y aunque no sigo al pie de la letra el feng shui, si que estoy de acuerdo en casi todas las reglas que propone.

*Fotografías: Antojada por vocación.



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3 comentarios

  1. Como me gusta el manifiesto de Begoña !! Me ha encantado tu invitada Marta y este postes tan interesante que habéis preparado

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  2. Me encanta esa filosofía. Y admiro lo bonitas que os quedan las cosas.

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  3. Muuchas gracias Maca y Laura me ha encantado compartir esta experiencia con Begoña.
    Un besito

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