QUERIDOS REYES MAGOS

by - diciembre 26, 2017



Queridos Reyes Magos:

Cuántas veces habremos escrito estas tres palabras tan mágicas de pequeños. Pero acaso ya ahora sabiendo lo que sabemos, ¿no seguimos de algún modo haciéndolo?. Cada vez que llega la Navidad nuestra mente se llena de deseos, de ilusiones y promesas; de esa carta a nuestros queridos Reyes Magos al fin y al cabo.


Sé que en su día, en el día que alguna vez tenía que llegar te dijeron algo que mató un poquito esa ilusión. Cómo, ¿que los Reyes Magos no existen?¿que son quiénes? Y durante unos días no dejas de observar de una manera extraña a tus padres, lo que hacen, cómo te miran, donde se esconden acaso ese Melchor, Gaspar y Baltasar en ellos, en lo que un día creíste con capas de terciopelo y coronas de oro… Y con ese bofetón de llegada a la madurez comenzaron otro tipo de Navidades; hasta que un día tal vez tienes hijos y parece que esa ilusión perdida asoma un poquito su cabeza y tú la recibes emocionado de nuevo y sin rencor alguno por haberte abandonado hace años.

Hoy voy a decirte una cosa. No te han dicho toda la verdad. Sus majestades, los Reyes Magos están ahí, existen.
 
Tengo una niña que este tal vez sea su último año para coger papel y lápiz y escribir su carta a los Reyes Magos. Tal vez el año que viene será un pequeño punto de inflexión en su vida, un pequeño golpe que le recuerde que crecer también tiene esos puntos flacos que tanto nos gustaría desechar.
 


 

Y yo me pregunto, ¿acaso la Navidad se acaba cuando descubrimos ese secreto tan celosamente guardado por todos los padres?

Generación tras generación, cuando uno se convierte en padre, se le otorga en ese mismo momento el poder de llevar un pedacito de la magia de la navidad guardada en un bolsillo, llenando de ilusión esos días para llegado el momento, dejarla escapar y que llene el bolsillo de otros padres que comienzan.

 Y acaso no crees, que si tal cosa sucede, que si somos capaces de ponernos todos de acuerdo para preservar esa magia, ¿no será que existe en alguna parte de nosotros, de nuestras acciones, de nuestras palabras, de nuestras propias cartas a los Reyes Magos, todavía ese algo que nos hace sonreír cada seis de enero?.

Creo que puedo estar tranquila, porque el año que viene tal vez mi niña mayor simplemente tenga que levar un pedacito de esa magia en su bolsillo para preservar la ilusión de su hermana pequeña. Un cargo muy importante que seguro desempeñará como el mejor de sus papeles hacia la madurez.
 

Marta Besada

 

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