SAN VALENTÍN Y SE ACABÓ EL AMOR

by - febrero 13, 2018


Pintura de la época Victoriana

Durante la antigüedad se celebraba en Roma una fiesta pagana dedicada a la fertilidad, llamada Lupercalia. Durante esta fiesta las mujeres esperaban ser golpeadas con látigos hechos de piel de cabras y perros mojados en la misma sangre de estos animales, ya que creían que este ritual les otorgaba fertilidad.

 

Siglos más tarde, en el año 496, el papa Gelasio I prohibió la celebración de Lupercalia e instauró el 14 de febrero como día de la fiesta de san Valentín.



En 1382, el escritor inglés, Geoffrey Chaucer, escribió un poema titulado Parlamento de los pájaros, en el que se menciona por primera vez al Día de San Valentín como un día de festejo para los enamorados. A partir del poema de Chaucer, se comenzó a considerar el Día de San Valentín como un día dedicado al amor.

Dieciocho años más tarde, el rey Carlos VI de Francia, creó la Corte del Amor, mediante la cual, el primer domingo de cada mes y durante el Día de San Valentín, se efectuaban una serie de competencias en los que los participantes competían para conseguir pareja entre las doncellas y cortesanas. En 1416, el duque francés, Carlos de Orleans, tras haber sido capturado en la batalla de Azincourt y encerrado en la Torre de Londres, escribió una carta de San Valentín a su esposa Bonne de Armagnac. Esta carta es en la actualidad, la carta de Valentín más antigua en existencia. A partir del siglo XV, la celebración del día de San Valentín como día de los enamorados, se fue popularizando en Francia y Gran Bretaña. Con el paso del tiempo, esta festividad se fue poniendo de moda en otras partes de Europa como Alemania e Italia.

Los amantes de Teruel
 
San Valentín siempre ha sido una definición de amor en un amplio sentido de la palabra; desde latigazos que anhelaban la vida hasta poemas, cartas desesperadas con el amor como telón de fondo hasta tazas con nuestras caras estampadas en ellas rodeadas de grandes toneladas de corazones.

Para J´Habité san Valentín se traduce en mesas bonitas y su lenguaje. A lo largo de la historia el poner la mesa transcurrió del mero hecho de poner comida encima de un soporte a la creación de maravillosos bodegones o el arte de poner la mes como lo conocemos ahora. Todas las mesas cuentan una historia, y para mí es la mejor definición  para un día que la historia se ha empeñado en recordarnos y marcarlo a fuego en las costumbres del hombre.
Todos sabemos que en la época del renacimiento despertó de alguna manera el amor por lo bello, la belleza que hoy en día reconocemos como tal; el estudio de agradar a los cinco sentidos; en literatura, en arte, en arquitectura; los genios se afanaban por pasar gloriosamente a la historia. Sus mesas lo demuestran, los maravillosos bodegones, las reuniones de palacio en donde la comida ya es una protagonista invitada a la mesa; existe un folclore y ritual que ensalza su figura.



 

En el Barroco en donde más es más, todo lo llevamos al extremo, al éxtasis. Siempre queremos más y cuanto más llamativo mejor. ¿No os suena de algo?
 



 Llegando a finales del S.XVIII a ese romanticismo que todo le duele, que se siente enfermo, que sí, escribe cartas de amor y vive por y para él pero agoniza entre sus propias palabras rebosantes de empalague. Ese amor que cuanto más te mata más ferviente y verdadero es. En fin, Bécquer, que sí, pero que tampoco hay que pasarme.


Museo nacional del romanticismo.

Hoy en día San Valentín se ha convertido en un reto. Las parejas se lanzan señales pretendiendo que el otro se de cuenta "sutilmente" de la fecha que está por llegar; de esa fecha que puede ser su mayor gloria hacia el pódium de los dioses cual Zeus o verse relegado a ser compañero de fatigas de Hades. No me digáis que las intrigas palaciegas que nos traemos todos los años entorno a ese despiadado 14 de febrero no es vil, cruel con los carentes de memoria y vengativo con los osados que se permiten regalar “un detallito” nada más.

 
Parejas del futuro, amor que está por reinventarse y  mostrar otra cara nueva de este nuestro San Valentín; no seas cruel, crea esa bendita app que nos abra los ojos, que se convierta en nuestra memoria y tenga un personal shopper que conozca mejor que nosotros mismos a nuestra pareja.


Y mientras tanto, aquí os dejo algunos ejemplos de mesas que os darán la gloria, que te dejarán respirar con la cabeza bien alta durante todo un año hasta el siguiente reto.








Si os puedo confesar algo, para mí san Valentín es una manera de ahorrar en "días de…" quiero decir, que san Valentín se refiere al amor en general. Sino tendríamos que liarnos la manta a la cabeza y empezar a tope con el merchandising, el marketing, las pegatinas y las tazas personificadas para el día de los novios, las parejas de hecho, los matrimonios, los rolletes, los amores de una noche, las parejas del verano, las parejas musicales, las parejas de instagram, las parejas del face…. En fin que el marketing y el consumismo no dan para tanto; todavía.



San Valentín es como  tú te lo quieras montar; que no va contigo, que a mí el amor plim y es una fecha consumista; que es mi escusa para que me regalen lo que los reyes se olvidaron este año; que nosotros somos así y nos marcamos una cena a toda vela y con copas tintineantes de vino. No sé de cual serás tú; pero yo lo único que espero es que después de cada san Valentín no tenga que esperar de nuevo al amor durante otros 364 días. ¿O es que acaso terminado el día de San Valentín, terminado el amor? , lo vivas como lo vivas. Amor con todas sus definiciones y proclamaciones todos los días del año please.


 
Marta Besada


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