LA DECO QUE VAN CON ELLOS

by - mayo 08, 2018


Cuando esperamos un bebé, sobretodo el primero, además de crecer algo en el vientre de la madre, crecen a pasos agigantados las necesidades, las dudas y los miedos.

Entre todos los temas que nos invaden me centraré en la decoración de la habitación; espacio super, mega, ultra importantísimo en la vida de cualquier niño; ya que estamos comenzando a crear su refugio, su mundo.

Para mí lo más importante es no infantilizar en exceso el ambiente; que ya sé que es muy difícil no caer en tentaciones de algodón de azúcar, animalitos bebé muy cuquis y colores pastelitos por doquier. Pues bien, no es que tengas que desterrar todo ese mundo bebé con olor a Nenuco; simplemente no te pases con la dosis y todo irá sobre ruedas.
 

Seguramente habrás escuchado eso de que lo mejor es que su habitación crezca con él y que poco a poco ambos se adapten a las nuevas etapas. Yo creo que sobretodo una habitación infantil, desde que el recién nacido invade nuestras vidas, debe ser sinónimo de serenidad, recogimiento, y una tranquilidad que ambos deben compartir; ya que su habitación será desde su lugar de descanso hasta su zona de refugio, juegos y desarrollo de su personalidad. Un dormitorio infantil puede ser un campo de batalla maravilloso lleno de nuevas experiencias y un lienzo en blanco para crearse a sí mismo.
 

La habitación de un bebé se basa en el blanco, en la neutralidad, es como esa personita que está por desarrollarse y formar una manera de ser y de vivir su entorno. Queremos que se sienta sereno, tranquilo, que descanse y se sienta acogido en la que será su zona de confort en  casa. Por lo que lo más recomendable es partir de los blancos en muebles y paredes y añadir el color en pequeñas dosis con los complementos.
 



 

 Lo mejor llegará conforme pase el tiempo, o eso creo yo; ya que abrimos camino a impregnar la habitación con sus gustos, un mundo interno vuelto colores, papel, telas, muebles y cacharrería en general… una habitación infantil no tiene porque ser solo un cúmulo de juguetes en perfecto desorden.





 

En mi caso, tengo cajas llenas de minerales, fotos con amigas de antiguos colegios o unos zapatos de gitana siempre listos para la acción. Además, este año mi marisabidilla de cinco años decidió que delante de su mesita de escribir, pintar, etc… pegaría una foto de su perrito, una de papá, otra del caballo que monta y las normas de casa. Si os digo la verdad no me hacía mucha gracia tener todo ese collage ahí en la pared, pegado de cualquier manera con pegatinas de perritos y pedacitos de celofán virlados a su hermana mayor. Pero en realidad ese es su espacio, eso es lo que para ella es importante y quiere tener a la vista en ese rincón que considera suyo y yo no me sentía con suficiente matriarcado como para quitar semejante dispendio personal. Y con estos ejemplos, es como creo yo que una habitación crece con su huésped, con su cómplice y mejor decorador. El niño y su mundo.
 


 

Me parecen ideales las habitaciones ordenaditas, combinadas, a la moda y con todo el detalle para ser perfect que te mueres; pero es que al final reconozco que a mí me gusta el jaleo, el aquí y allí, mezclar, el perfecto desorden del carrito de muñeca por medio y los peluches dispersos según la actividad para la que sean requeridos. Espacios vividos, peleados, convividos, con deberes acumulados y algún castigo en la esquina de siempre.


 

Pero como por suerte cada niño tiene su propia personalidad arrolladora, su habitación también la tendrá y nuestra mejor decoración será saber encontrar ese equilibrio entre ambos y escuchar lo que su principal huésped necesita. Y por supuesto nosotras siempre estaremos ahí para orientarlos y crear ese mundo imperfecto que tanto les gusta y con el que se sientan reconfortados.





 

 

Marta Besada

You May Also Like

0 comentarios