IDEAS ENLATADAS

by - febrero 13, 2019



Cuando uno comienza un trabajo, proyecto, una redacción para el cole…sea lo que sea todos necesitamos ordenar ideas, darles su puesto, quererlas, cultivarlas y ser capaz de desechar las que no valen.

 Cuando comienzo un nuevo proyecto con una sólida base de abstracción, de ideas que no paran e incluso ni pensar me dejan; me vuelvo un poco neurótica en el sentido de que aparecen y desaparecen sin ton ni son, a capricho y curiosamente cuando una se siente tan mimosamente abrazada y consentida entre los brazos de Morfeo y no le queda otra que sacar el pinrel de la cama y buscar lápiz y papel porque una cosa está clara; las ideas como el tiempo no esperan a nadie. Así como vienen se van y si no les has dado toda tu atención; aunque eso tan solo signifique un garabato a media noche con los ojos entre entre este mundo y el onírico, te dicen chao cual novia despechada.
 


 

 Las ideas enlatadas surgen de una noche larga en la que mis ojos no querían echar el cierre y mi mente se paseaba una y otra vez entre palabras, suposiciones y una hartura de y si… y si…y si…  resolviéndose en ojeras, bostezos leoniles para desayunar y una lista de ideas de manos largas que me habían robado todo el sueño del mundo.

 Los bocetos son los preliminares, lo mismo que el entrenamiento antes de un partido o los ensayos previos a que se levante el telón. Por lo tanto, en cierto modo son el hilo conductor de todo proyecto, la razón de ser, los que cuentan nuestros desvelos, rabietas y papeles rotos.

 

 

He decidido enlatar ideas, y entiéndase que esto no son las sopas Campbell o el aliento de artista del gran Piero Manzoni…pero son mis ideas, mis chivatazos, la mirilla en mi cabeza , ¡un cotilleo sustancioso a golpe de pincel!!
 
 

 ¿Vendo ideas? Tal vez todo se acabe resumiendo en eso, en vender esas ideas que he tenido que plasmar para ser liberadas o en cualquier caso halladas. Comprar las ideas de los desvelos de una persona, sus tormentos y sus alegrías, esto al fin y al cabo es el pan nuestro de cada día. Vendo ideas. Vendo enfados, noches desveladas, alegrías, buenos momentos copa de vino en mano, cotilleos a todo color, mis días, mi vida a pinceladas.  Vendo ideas enlatadas para que no se escapen, para que se conviertan en escondites de la memoria que dejaran de ser míos porque compartir es vivir; ¿no era así?.

 

Dicen que de una boda sale otra boda…. Y de un proyecto?

 

Marta Besada Sueiro

 

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